jueves, 27 de abril de 2006

EPISODIO 24: REPASO A LA HISTORIA DE ESPAÑA.

Esto que voy a poner a continuación, señores y señoras, es un hecho completamente real acaecido durante el período de gracia desde septiembre de 2003 hasta junio de 2004.
Se trata del Memorial del Curso de las clases de historia en el colegio al que iba hasta dicho año.
El profesor era buenísimo, porque aparte de partirnos de risa aprendíamos bastante...
Agarraos. Que esto va para muuuuuuuy largo, pero uno se parte de risa y lo mejor: aprende historia de una vez.

Siéntense, relájense, pónganse cómodos, cojan su café y disfruten, como solía decir Enrique, con la Historia de España, que vamos a repasar a continuación desde las Antiguas edades de Piedra y los dinosaurios, pasando por la Edad Media y tras los Reyes Católicos, época en la que en el Imperio Español no se ponía el Sol, y llegando a la Era ZP donde a las seis de la tarde en Navidad ya es noche cerrada...

Nada más empezar el curso, Enrique nos explicó cómo iba a dar la asignatura. Fue después cuando dijo:

—Y entonces el Señor Dolón me dice: “Pos yo soy de ciencias y no quiero la Historia pa ná”. Y yo le digo entonces que es una asignatura que hay que aprobarla, ¿estamos de acuerdo, señor Dolón?

Pasó lista, y llegó a…

—¡Alejandro del Palacio! El hijo del banquero (…) le amargaremos el curso…

A partir de entonces el curso se convirtió para Palacios en un auténtico infierno; Palacios se sentó aislado del resto de la clase el resto del curso, porque Enrique dijo una vez, cuando aún estaba el grupo junto:

—¡Señor Adrián!, ¿es que es usted amigo de Palacios?

—Sí…

Hale, pregunta complicada para Adrián Gracia, que no supo contestar. Toda la puñetera clase haciendo preguntitas a Adrián... Al día siguiente Enrique llegó y lo vio sentado en otro sitio (no era para menos):

—¡Señor Adrián, es que ya no es usted amigo de Palacios! —Adrián negó más rápido que el viento.


Lo primero que dijo Enrique al empezar el temario fue:

—Si yo pudiera volver a escribir la Historia, 1º) yo no estaría aquí ahora y 2º) estaría como MINIMO de Rey de España…

Lo mejor de Enrique es que suele llegar un lunes por la mañana a las ocho y nos suelta, tal como suena:

—Estábamos disfrutando con las invasiones musulmanas a la Península Ibérica…—y cabe destacar el odio que le tiene a Palacios y a sus amigos:

—Del arte aragonés—dijo un día—, del mudéjar toledano y del mudéjar andaluz, sólo Del Palacio y sus amigos se estudian sus obras…

Cierto día hizo una pregunta con truco a Jorge Ferreiro:

—Señor Ferreiro, ¿dónde hay minas de bronce en la Península? —por todo esto de la edad de los metales y esas cosas. Jorge, ingenuamente, contesta.

—¿En el norte?—la mirada que le regala Enrique da miedo...

—Que yo haga esa pregunta—dice—a uno de estos incultos de letras de aquí al lado, y me conteste eso, pase; pero que usted, un hombre de ciencias, no sepa que el bronce es aleación de Cobre y Estaño... ¡NO HAY MINAS DE BRONCE, SEÑOR FERREIRO!

Avanzamos, avanzamos, seguimos avanzando... Edad Media.

—Estamos en página 68, 6 y 8 por ese orden…—dijo Enrique.

—¿Y si no es por ese orden? —preguntó Sergio.

Enrique cogió su carpeta, amenazando con sacarlo a la pizarra y pregunta complicada y –0’5 en evaluación.

—Le doy dos opciones—dijo Enrique—. O sale usted a la pizarra o nos cuenta a todos qué es lo que le ha pasado en el cuello…

—Nada, nada, me lo hice con una persiana...—decía Sergio.

—Claaaaro, claaaaro...—contestaba el profesor, riéndose.

Estamos en la página 78. Como Enrique odia a Palacios y el padre de éste es banquero, no dudó con decir (subrayamos en negrita lo añadido al libro de texto por el propio Enrique):

—Subrayamos: “El caso de los judíos, como Palacios, fue diferente. Si dedicaban preferentemente al prés – ta – mo y administración de bienes de reyes y nobles, lo que les hizo objeto de la hostilidad popular…”—esta clase fue el comienzo de un nuevo nombre para Palacios: el Judío Hijo de Banquero...

Sé perfectamente que me estoy saltando muchas cosas, pero es que si no no acabo, me da la sensación. Vamos con lo de la Inquisición, que sucedió el 22 de octubre de 2003:

—Cuando al Señor Rubio—mira a Perico—le hayamos cortado cinco dedos de la mano derecha (cierra la mano derecha) y cuatro de la mano izquierda (cierra la mano izquierda excepto el dedo corazón) y vaya por la calle saludando así, confesará... (y mueve la mano izquierda con el dedo levantado. Descojone del calibre 22).

Pasemos a los Austrias. Carlos I recibió una gran herencia de sus abuelos. Enrique nos explicó quiénes eran los hijos de los abuelos (los padres de Carlos V de Alemania, leche, que la gente pone Carlos V a secas y se queda tan feliz, que es Carlos V DE ALEMANIA, hombre…), y como los hay que siguen sin enterarse de qué va la cosa, Enrique dice:

—Les está diciendo su profesor, al que pagan poco, tarde y mal, que los hijos son Carlos V de Alemania, Leonor y Catalina.

—Subrayamos—dijo otro día—. (la Hacienda). Como muchos pagos debían ser inmediatos, se tuvo que recurrir a préstamos de banqueros, como Del Palacio…

Estábamos viendo las guerras a las que hizo frente Carlos I. En la guerra contra los luteranos, dijo Enrique:

—Y Carlos I obtuvo la resonante victoria de Mühlberg. Por supuesto el señor Del Palacio nos va a hacer una maqueta a escala con escayola, el solecito para que amanezca y anochezca y soldaditos de plomo…

Enrique trató de justificar un día su odio a Palacios:

—¿Qué culpa tengo yo si su hermano es un empollón repelente? No pudimos pillarle a él, pues le pillaremos a usted…

Estábamos avisados desde principio de curso. Cualquier miércoles podía haber examen sorpresa. Esto sucede tres veces por evaluación, y la puntuación es siempre positiva, se puede sumar un punto a la nota de la evaluación por cada examen perfecto. Es decir, hasta un máximo de 3 puntos cada evaluación. Un miércoles cualquiera llegó Enrique con los folios, nos dictó las tres preguntas y nos dijo:

—Ya saben ustedes cómo va esto: las tres preguntas bien, un punto; dos preguntas bien o las tres medio bien 0’5 puntos, pero una y media o menos bien, ÑACA – ÑACA... (acompañado de un gesto irónico completamente indescriptible que causó un descojone del calibre 120).

Acabamos con Carlos I. Pasamos con otro personaje histórico, Felipe II.

—No hace falta que subrayen—dijo Enrique, y siguió hablando de Felipe II—. Estamos retratando tu persona, Iñaki: “Por su carácter taciturno y melancólico, su austeridad, su capacidad de trabajo, su exagerado sentido del deber (empiezan a oírse risas; si Iñaki tiene sentido del deber y capacidad de trabajo yo soy compañero de Fernando Alonso...), y por la necesidad de mantener la hegemonía de España...

—Ahí en el mapa de la página 109, tienen ustedes la herencia de Felipe II, que es España, Países Bajos, Nápoles... lo de verde menos Portugal. Ojito, el que en el examen me ponga lo de verde menos Portugal, lo tinto...

Nos toca Felipe III, del que nos dijo Enrique que fue un rey que dejó la Hacienda sin un duro porque se lo gastaba todo en fiestas en vez de en los asuntos importantes del Estado. Luego, Felipe IV, que se metía en unos follones nacionales e internacionales increíbles (lo de ZP era poco comparado con esto). Y luego, Carlos II, que era según Enrique un rey “retrasado, que murió sin descendencia”. Comienzan los odiados comentarios de texto. El primero, sobre la paz de los Pirineos (devolvemos a Francia el Rosellón y la Cerdaña). Al día siguiente llega Enrique para preguntar el comentario.

—Ya saben ustedes, si el comentario no tiene orden, ñaca – ñaca... Señor Ferreiro, ¿tiene usted la amabilidad de leernos su análisis externo?

Ahí va Jorge, que lo lee. Tras acabar, Enrique lo mira y le dice:

—Coja usted un bolígrafo rojo. Ponga usted ahí: “Me he cubierto de gloria. Enrique ñaca – ñaca. Pero póoongalo, señor Ferreiro...

Llegamos a trancas y barrancas al siglo XVIII.

—Tras la muerte de Carlos II sin descendencia—empezó Enrique—, porque era retrasado, porque la tenía pequeña, yo qué sé...

Descojone del calibre 50, que en el caso de Andrés Buigues llega al 172, aproximadamente; Enrique lo mira y le suelta textualmente:

—Hay que ver cómo cada uno se ríe de sus propias desgracias...—descojone ahora del calibre 172 todos menos Buigues...

Pasamos por la guerra esta contra Francia, la guerra de Sucesión, y llegamos a Felipe V, el lejano antecesor de Juan Carlos I. Felipe V firmaba con Francia los Pactos de Familia.

—Un Pacto de Familia, señor Fontcuberta, no es cuando me voy con mi papá, cuando me voy con mi mamá, al campo a asar el conejo...

Fontcuberta empieza a protestar. Enrique acaba con su mirada neurasténica, maníaca e hipocondríaca de siempre y su tono punzante y virulento de todos los días:

—Es que cualquier conversación con su madre acaba con “Es que mi hijo es un gandul”.

Llegamos a Fernando VI y luego a Carlos III.

—España entra en la guerra de los Siete Años junto con Francia. Es decir, entramos en el bando perdedor para perder la guerra...

Un día llegó Enrique a clase detallándonos la norma general impuesta en el claustro del día anterior de no dejar salir a nadie en horas de clase.

—No dejo salir a nadie al aseo—dijo Enrique—. Si quieren se traen un orinal a clase (...) Si es una gran urgencia, pueden ustedes mear en la boca del individuo... (mira a Palacios, que ya está desesperado, el pobre. Háganse una idea: Enrique con Palacios era igual que Snape con Potter).

Al terminar la clase, Enrique suele decir:

—Muchísimas gracias por su escasísima atención, y hasta el próximo día...

Un buen día, miércoles como otro, Enrique va y nos pide un comentario de texto que vale para puntuarnos en la evaluación. Hay gente que no lo ha hecho y que se queda en completo fuera de juego, tres o cuatro nada más.

Poco antes sucede lo del escáner de Palacios, que se ha roto o no sé qué historia extraña que ocurrió. Palabras textuales (más o menos) de Enrique:

—Hay que ver las guarradas que se pueden hacer con los escáneres... Claro que, con 10 Gigas de porno duro...

Después de entregar los comentarios, Enrique nos dice:

—En la página 171, hay un laaaaaaaargo comentario de texto que dice: (empieza a leer el primer párrafo), y acaba en la columna de al lado: Palacio Real, 10 de marzo de 1820, Fernando. Pues este pequeño comentario de texto, disfrutan ustedes haciéndolo este fin de semana. Y ahora como se ha corrido la voz de que recojo los comentarios del otro día y puntúo, voy a ir a la clase de al lado para recogerlos y no darles tiempo a que lo terminen... —y sale de la clase.

Pues a la semana siguiente, llega Enrique y empezamos a corregir el pequeño comentario de texto que ocupaba dos columnas casi completas. Diego es el elegido para iniciar la corrección. El comentario que había hecho era realmente pésimo, tanto, que Enrique le soltó:

—¡Te corono Rey de la Mierda del Comentario de Texto! (Haceos una idea de lo malísimo, pésimo, peyorativo, peor, deplorable, lamentable y funesto comentario que hizo el pobre Diego, que sufrió en sus propias carnes un descojone del calibre 42).

Isabel II, como todos saben, tatarabuela de Juan Carlos I, fue la siguiente víctimas de nuestras incultas mentes, histórica y generalmente hablando.

Todo comienza con un par de constituciones y una carta otorgada, y llegamos a la regencia del general Espartero, que no la lió por sacar las tropas de Irak, sino por el famoso bombardeo desde Montjuich.

—Que la bomba cae en un convento de monjas de clausura—decía Enrique—, pues adiós monjas...

En esta etapa nació el “glorioso cuerpo de la Guardia Civil”, temida por la Ley de Fugas, que Enrique explicó con un ejemplo de los suyos:

—El señor Del Palacio va paseando tranquilamente y yo voy y le meto un tiro. Luego, cuando vengan a pedirme explicaciones, yo les digo: “Es que le disparé por no cumplir el alto a la Guardia Civil”.

Y ahora viene algo de lo que quizá me censuren, y que conste y que quede bien claro que yo simplemente me limito a citar textualmente las palabras que dijo Enrique a Adrián Rodríguez Palacios en este día. Como en todas las Constituciones, Enrique nos dictaba nueve puntos a saberse de cada una de ellas (soberanía, Forma de Estado, Religión, etcétera). Llegado al punto de la Religión, Enrique dice:

—España se declara un estado católico, apostólico y romano. Casarse por la Iglesia, y ¡¡no cometer pecados sexuales ni en solitario, Adrián!! ¡¡Que yo ya sé que a usted le llaman “el pajas”!!—descojone del calibre 256.

Llegamos a eso de la política exterior. Dice Enrique:

—Añadan ustedes un cuarto de línea (aclaración: cuando Enrique dice eso, saca un par de folios nuevos que te van a hacer falta)—Pepe Sierra protesta:

—Pero...

—Muérase (respuesta de Enrique).

Entramos en el Sexenio Revolucionario. Algunas frases míticas destacables son:

—Eres una minoría étnica no asimilada (a Adrián Rodríguez, cuyo mote era “El Chino” y no me refiero al gilipollas de ese terrorista islámico e imbécil, ese que salió por la tele).

—El Maristas no gana un partido así jueguen contra la ONCE.

Estamos en plena campaña electoral. El 11 – M aún no ha ocurrido. Por la calle no hace más que pasar un coche del Partido Popular propagando a los cuatro vientos su campaña y la musiquita del himno. Cuando el coche ha pasado ya cuatro veces y Alcolea y yo nos estamos partiendo de risa, Enrique se cabrea con el facha (Alcolea) y con otro que es a muerte del PP y con razón (Javier, FJ, o sea yo):

—Así que ustedes están enviando mensajitos con el móvil para que este pase por aquí, ¿no?—agarra la carpeta—. Como vuelva a pasar otra vez me lo van a contar en la pizarra...—al final de la clase yo agarro el móvil y digo:

—Oye, mañana a las nueve, ¿eh...?

Comienza la Revolución Industrial en España. Hablando de la entrada de capital por el extranjero, Enrique preguntó en general:

—¿Cuándo se daban más facilidades, cuando gobernaba quién?

Alguien que no conseguí identificar contestó sabiamente:

—Franco.

(Obsérvese aque lo de sabiamente es una ironía...)

Lo siguiente es el comentario de texto del Manifiesto de Sandhurst, firmado por el bisabuelo de Juan Carlos I, Alfonso XII. Ya conocemos exorbitantemente que Jorge y Diego son auténticas máquinas de matar haciendo comentarios de este tipo. Por ello Enrique empezó con...

—Señor Ferreiro, léanos su análisis externo.

Una vez leído, Enrique puso cara de querer matarlo (exagerando):

—Su temporalización es una verdadera mierda. Besito por naturaleza, cocotazo por la contextualización... (el análisis se divide en naturaleza, temporalización y autoría, aclaro).

Turno de Torralba, que fue el no – va – más del asunto. Tras leer su análisis y todas esas cosas, Enrique le soltó una que duele más que una patada en el sitio noble del ser humano, de esas que dices “Tierra trágame”...

—Es usted un peíto. No llega a mierda...

Seguimos avanzando en el temario. Cuando estamos dando las etapas de reinado de Alfonso XII, Enrique nos explica:

—Subrayen: la propia popularidad de Alfonso XII, acrecentada tras su boda con la reina Mercedes y su temprana viudedad. Y me añaden ustedes ahí: “Se casa con María Cristina”— Y Gustavo, que como todos ustedes ya saben, no se entera ni de que es un ser humano, va y dice:

—¿Con la de Isabel II? (como si no hubieran pasao años desde aquella época... aquella ya debía ser un combustible fósil).

Llegamos al problema del falseamiento electoral, algo muy parecido a lo que hacen ciertos personajes de cierto partido político que no voy a mencionar durante el 13 – M.

—Y se da el típico pucherazo—dijo Enrique—. Esto es: ¿cuántos votan? Mil cien. ¿Cuántos votantes hay? Dos mil. Cojo novecientas papeletas de las mías y las meto, y luego veo que ha votado gente que ya está muerta, que se ha ido de viaje por ahí...

Estamos disfrutando, según se nos dijo, con los problemas del proletariado.

—Los trabajadores viven en barrios insalubres en la periferia de las ciudades... Lo Campano, Los Mateos, (me mira), La Unión... (continúa), y la tasa de analfabetismo es muy alta... Señor Pablo, Señor Salazar (mira a David García, que está medio durmiendo), ¡¡SEÑOR DAVID!!

—¿Sí?—contesta éste levantando la cabeza... (descojone del calibre 22).

Un día dijo Enrique:

—Pertenecemos al FOP— nos miramos unos a otros con cara de circunstancias. Pronto salimos de dudas—. Frente de Odio a Palacios.

Un capítulo memorable, glorioso, célebre, notable y destacado del curso es la guerra de Cuba, donde dieron más palos a España que nadie.

—Los españoles llegaban—explicaba Enrique—, y los cubanos sacaban la bandera de España. Cuando se iban los españoles sacaban la bandera de Cuba y mataban al que nosotros habíamos nombrado alcalde.

Comienza la guerra con Estados Unidos. Para qué decir la paliza que nos pegaron y que Enrique nos explicó perfectamente.

—“La guerra se presentó como una ocasión de demostrar la grandeza de España al mundo”. Entre paréntesis, añadan: incultura popular. ¡Claro!, nosotros íbamos pensando: “Ahora se van a enterar estos yanquis, les vamos a dar entre las orejas, etcétera, etcétera”... Ya ven el resultado...

Todo este asunto comenzó por lo de la voladura del Maine, que nos culparon a nosotros. Enrique lo expone:

—Cien años más tarde los archivos top – secret salen a la luz y se descubre que no tuvimos nada que ver, fueron los americanos los que hundieron su barco para tener una excusa...

—Nuestros barcos son de madera, y los suyos de acero. Nuestros cañones son de 27 metros, los suyos de 54. Es como si ustedes bajaran a pelearse con los de Infantil... Bueno, menos Iñaki, que sale corriendo.

—Ustedes imagínense el velero de Valero contra el acorazado del señor Adrián...

—He formado el FRAP. Atacará a los satélites que pululan por su alrededor (esto ya no viene a cuento de la guerra, sino a Palacios. Ah, por cierto, FRAP ahora significa Frente Revolucionario Anti Palacios).

—De la guerra—siguió Enrique—, volvían tres de cada cuatro hombre. Así que mandaríamos a Del Palacio y a tres amigos suyos (Pedreño, Juanito Salas y Adrián), a ver cuál de los cuatro vuelve vivo... (...) Nuestro Ejército sólo valía para hacer un desfile de vez en cuando.

Cabe comentar al monstruo de dos cabezas. Bueno, un monstruo de dos cabezas según dijo Enrique...

—¡Señor David, es usted un monstruo!—exclamó Enrique un día—. ¡Pero de la incultura histórica!— eso por no contestar bien una pregunta, que a continuación le hizo al otro David. Ni que decir tiene que tampoco la contestó. A partir de entonces uno de ellos fue la cabeza del monstruo y Enrique siempre se refería a él (David Navas, creo recordar) como “la cabeza del monstruo”. No recuerdo exactamente lo que dijo Adrián Gracia meses más tarde (el monstruo aún estaba en actividad) que Enrique le soltó textualmente:

—¡Señor Adrián, es usted el excremento del monstruo!—más tarde Pablo García sería los testículos del monstruo según nuestro profesor...

Explicamos la fórmula de exámenes de Enrique para los globales:

—Mis exámenes consisten—dijo— en una cuestión ñaca – ñaca, una cuestión ñaca solo, y una pregunta normal. Para la cuestión ñaca – ñaca mi mujer me da una cola, mi hijo me regala unos cuernos, que no mi mujer, y en la oscuridad pienso la cuestión ñaca – ñaca... Luego mientras me voy quitando el disfraz se me ocurre la cuestión ñaca solo. Y ya luego pongo la cuestión fácil...—y se molesta y todo en decirnos lo que él y nosotros hacemos el día antes del examen—. Yo esta tarde dormiré la siesta, y ustedes estarán estudiando Historia. Luego más tarde yo estaré paseando por la playa tranquilamente y ustedes estarán estudiando Historia. Luego por la noche yo estaré en la cama con mi mujer y ustedes estarán en la cama solos...

Llegamos a Alfonso XIII como buenamente pudimos, disfrutando de exámenes los miércoles que el profesor le daba la real gana y que pillaba a todo aquel que no daba palo al agua, poniendo con gusto el 0 y haciendo ñaca – ñaca, como decía, a todo el que podía. Pues como sabe todo hijo de buena madre, Alfonso XIII es el abuelo (NO, de Heidi NO, pedazo bestia, de ese buen hombre no se sabe el nombre ni el que lo inventó) de Juan Carlos I. Y visto así el tema recordemos que durante su reinado y exactamente en el año de gracia de 1909, en pleno verano, sucedía la semana trágica de Barcelona, que...

—No es la de las notas, señor Salazar—decía Enrique.

Pasamos hasta lo de la guerra de Marruecos. Para variar empieza Enrique a meterse con los hijos de los banqueros diciendo que los que no lo son no tienen un duro. Y Enrique mira a Adrián Gracia y dice:

—Visten algunos hasta de marca... algunas horribles y feas... horrendas... (a Dolón)—. Y tienen incluso dinero para comprarse a Antoñita...(una muñeca rara de estas, creo, no es que me enterara de qué iba aquello).

Pero lo que fue ya el no – va – más de este tema fue lo siguiente:

—El régimen político se mostró incapaz para mejorar la situación del campo—y mirando a Palacios dijo:— Claro que con 10 Gigabytes de porno duro... (descojone del calibre 128).

Explicando lo de la guerra de Marruecos, exactamente cuando mandamos las tropas (no, a Irak no y con ZP en el poder menos aún) a Marruecos, debido a lo que sucedió en 1909, que le preguntó a Dolón, textualmente:

—Baboso de Teresa, ¿qué sucedió en 1909?

Más adelante:

—Se dividió Marruecos entre los protectorados francés y español. Queda excluida la zona de Tánger... allí el señor Caruncho les puede decir cómo funciona el asunto del cannabis...

Y poco después:

—Cuando en 1898...

—¿Se copia?—preguntó Gustavo, que no se enteraba ni de qué día hacía.

—No—contestó Enrique—, lo digo por hacer gimnasia bucal...

Más cosas de esto:

—Desastre de Annual. El caudillo rifeño Abd – El Krim... odio la palabra caudillo, es una palabra horrible—miró a Alcolea, que era un facha redomado——, así que me la tachan y ponen jefe. El que me ponga caudillo en el examen—miró a Alcolea otra vez—, ya sabe lo que tiene...

Y aún más. Le dijo a Adrián Rodríguez alias el “Chino”:

—El Rif está en Marruecos; la Semana Trágica en Barcelona. Es que como eres del lejano oriente no te enteras...

Saltemos hacia el final de la monarquía de Alfonso XIII, donde destacan los siguientes comentarios:

—Si juega al balonmano con Dolón, en el vestuario ñaca – ñaca...

—¿Se entiende o no, hijo de Mari Carmen?—le preguntó a Adrián Gracia—. ¡Y no me mire entre los ricitos!—si pudiera poner aquí la foto lo entenderías, pero no hay escáneres...

Y llegamos al tema que les gusta a los rojos, la segunda República española. Es increíble la cantidad de imbéciles que van con la bandera de la República todavía por ahí dando el cante y haciendo el gilipollas para que nadie les haga ni puñetero caso y lo único que consigan es salir medio minuto en el telediario. En fin, vamos al lío.

Reforma en el Ejército de Manuel Azaña.

—Con excesivo número de mandos—decía Enrique—. Había 21000 por 118000 soldados. El señor Del Palacio se va a aprender los nombres de los 118000 soldados. El señor Dani cuándo tenían permiso y su graduación...

Y lo mejor de esta reforma es la supresión de la Ley de Jurisdicciones. Esto es que el que se meta con el Ejército va a la trena. Pero...

—Se suprime la Ley de Jurisdicciones. De todas formas—Enrique miró a Adrián Gracia—, dos días de trabajos forzados no me merecen la pena, así que me cago en el Ejército, ¡me cago en tós los militares empezando por la Gloriosa Infantería de Marina!

Reformas educativas del señor Azaña:

—En 1931—empezó Enrique—, España presentaba una alta tasa de analfabetismo—me mira a mí y me suelta:—. Los de La Unión, casi todos saben leer...

Y vamos con la reforma agraria, que promete. Empecemos:

—Con rotulador de oro: injusto reparto de la propiedad de la tierra. Subrayen: Su redistribución suponía el mayor anhelo de los jornaleros y se convirtió en un compromiso para el Gobierno—y añadió: —El ZP de la época iba a repartir tierras...

Expliquemos un poco de qué iba esto, pero de la mano de Enrique. A todo el que le sobren tierras, se les quitan, pasan al IRA (Instituto de Reforma Agraria) que se las da a los campesinos. ¿Qué tierras se expropian? Cuestión.

—Las tierras expropiables—empezó Enrique a explicarnos—, son las ofrecidas voluntariamente... sí, hay subnormales para todo... (descojone) Compradas con fines especulativos, sin cultivar o mal explotadas... es decir, aquellos que tengan las tierras sin trabajar, los cerebros sin trabajar, ¡LO OTRO!, sin trabajar, ¡ZAS!—corte violentísimo juntando los dedos índice y corazón de la mano derecha, un aspaviento histórico—, se expropia...

Un poco más adelante:

—Señor Salazar, ¿cuál es la primera pregunta del tema?

Respuesta es igual a contesta mal. Enrique contesta:

—El año que viene por estas fechas lo hará mejor...

Prosigamos nuestra andanza por la República. Mientras íbamos diciendo los partidos políticos, Enrique miró a Gustavo, que como de costumbre estaba a lo suyo, y le soltó:

—Gustavo, no hagas nada pero no te diviertas tanto...

Continuamos con lo de los partidos, de vez en cuando con frases ya típicas:

—Esto, sólo para los tres susodichos elementos... (o sea Víctor, Dani y cómo no, Palacios). (...) y Andrés Nin (presidente del POUM, si no sabes lo que es, te lo digo, Partido Obrero de Unificación Marxista), sólo para los elegidos.

Pasamos a uno de los temas quizá más trágicos y penosos de nuestra Historia, la Guerra Civil... divididos en "fachas" y "rojos".

—Uno que yo me sé se va a saber el nombre de todos—apuntó Enrique—, pagas, sueldos, nombre de mujeres e hijos y graduación—y miró a Palacios con cara de psicópata.

—Todos los días—le dijo Enrique a Gustavo después— se bombardeaba la ciudad de Cartagena, y no eran las gaviotas, te lo aseguro.

Alguna cosa más en este tema, cuando hablando de la España Nacional (la de los fachas, o séase), Enrique dijo refiriéndose al nuevo modelo de Estado español:

—A los que no estaban de acuerdo lo recluían en una clase de 2º de Bachillerato con Enrique...

Más tarde, dijo:

—¿Habéis visto qué feliz que es Gustavo? Un folio, lo parte en trocitos, éste en más trocitos,... para que veáis qué fácil es hacer feliz a alguien...—y va, saca un folio y se lo da a Gustavo, que se pone a hacer el tonto de inmediato.

Poco después Alcolea pasó a casarse con la Fea y la Guarra... Sergio Acosta y Sergio Gómez respectivamente. Y esto fue más o menos para explicar lo de prohibido separarse el matrimonio por orden de Franco:

—Ejemplo—explicó Enrique—, Alcolea se casa con la Fea, y también se podía casar con la Guarra, pero con la ley de Franco no se podía divorciar de la Fea y vivía amancebado con la Guarra.

Luego llegó algo muy apropiado, recordemos que sólo estaba Cristina en la clase. Enrique nos dijo:

—La coeducación fue suprimida y los maestros depurados—paró, y añadió—. No había coeducación—y habló Adrián Gracia:

—Ni aquí tampoco...

Y pasamos al Gran Tema de los Fachas: España durante el franquismo.

—Antes de este tema—dijo Enrique—me tomo un antihistamínico, si se creen que es mentira me traigo la caja mañana...

Comenzamos.

—El nacionalismo español concebía la patttttttttria, babeando y todo, pattttttttria, como una comunidad racial, lingüística, religiosa e histórico – cultural... ¡Somos una unidad de destino en lo Universal! España mantenía una vocación de Imperio... añaden ustedes, reserva espiritual de occidente, es decir, territorios ninguno, pero vocación de Imperio. ¡¡Aquí está el essspíritu de Esssssspaña!!

Más:

—España se configura como Estado centralista. Recuerden ustedes a Felipe V. Se suprime la autonomía y el establecimiento de una única Administración, y la unidad lingüística. Es decir, se habla castellano per cujons...

—Francisco Franco ostentó el supppppppppremo poder político... (ahí, escupiendo y todo...).

Y acabó la clase diciendo:

—Muchas gracias por sus patriotas observaciones y hasta mañana, que seguiremos disssssfrutando del régimen de Franco...

Y al día siguiente, continuó la fiesta de la Dictadura. Enrique le dijo a Buigues, que había venido aquel día por una vez en el curso, que lo tenía fichado. Buigues le contestó:

—¡Pero si me he cambiao de casa!

—¿Qué vives ahora?—preguntó Enrique—,¿en la cárcel? Aaaah, que te dan el tercer grado cada seis meses... ahora sé por qué faltas tanto...

Poco después, dijo que fusilaban a todo aquel que estuviera contra el régimen. Y mira a Javier Gómez, o sea yo, y dice:

—¡Estos, por rojos, fusilados! ¡Este, por ser de La Unión—me señala—, fusilado! (Es ahora cuando yo le doy las gracias y me acuerdo de Zu Padre...)

Más... Comenzando una clase, empieza a hablar del profundo cariño que le tiene a los banqueros...

__...por no decir que si voy a las cajas de ahorros ya ni me reciben, estos masones de puñeta—y le dice a Dolón:— Y tú eres un judeomasón, todo junto.

Sigamos por lo de los rusos estos que la liaron pero bien. Dijo Enrique, textualmente (frase que me encantó):

España envía a la División Azul para combatir a los judeomasones comunistas rojos de mierda estos. Fue un descalabro.

Y nos empieza a hablar de aquello de la cartilla de racionamiento y de la necesidad que pasaba la gente por aquella época. Momento que aprovechó para meterse con José Sierra Caruncho...

—Aprovechamiento de materias primas—decía Enrique—, pizarras bituminosas de Puertollano para extraer petróleo. Añaden ustedes: carencias. Chocolate de algarroba, malta en puesto de café, etc. No hay nada como la “superproducción, ¿verdad, Señor Caruncho?

Llegamos a las últimas décadas del franquismo: el desarrollismo, cuando empiezan a llegar los yanquis, los franchutens, los guiris y los turistas en general buscando el buen tiempo de nuestro país:

—Sergio (Gómez de Salazar)—decía Enrique—va a entablar negociaciones con los guiris; domina idiomas, como yo... ¿Dancing tú...? ¿Foki – foki?

Descojone del calibre 128. Insisto en que estas cosas son textuales y yo las pongo tal cual las enunció Enrique. A la frase esta que no voy a volver a poner, David Navas hace oír su respuesta:

—Ñaca ñaca... (recuérdese lo de “más de una mal, ÑACA – ÑACA”, en los exámenes esos)

—No—le cortó Enrique—, eso es lo que yo te voy a hacer a ti...

Más sobre cultura de los turistas... mira a Sergio, creo, y dice, insisto, textualmente y yo lo calco tal cual:

—¡Libros! Los guiris leen libros, y nada de pornografía, que también la traen...

—¡No me digan ustedes que Torralba no tiene pinta de estar en un chiringuito!—exclamó Enrique en seguida.

Hablando del atraso agrícola, yo lo sufrí en mis propias carnes:

—Cataluña, País Vasco, Madrid... tienen nivel de vida similar al de Europa. Castilla – La Mancha, Extremadura, Murcia, La Unión—me mira—, atrasadas...

—Los españoles—dijo más tarde—se iban a las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, y por ello se extendió el chabolismo... Los Mateos Altos...—mira a Javier Gómez, o sea yo, y me suelta lo típico—... La Unión...

—Los Reyes Magos no dejaban regalos en la época anterior... (bla, bla, bla... bla, bla, bla... bla, bla, bla...)... ¿Alguna duda?—se alza la mano de Pedro Rubio, que le suelta así, tal cual:

—¿Si los Reyes eran magos, por qué no dejaban regalos?

Y llegamos a los últimos días del Generalísimo, en aquella aparición pública el 1 de octubre de 1975. La gente se concentró masivamente bajo la ventana de Franco.

—¿Cómo responde el tito Paco a esto?—preguntaba Enrique, y nos lo explicaba—. Se pone un brazo articulado y convoca a los españoles en la Plaza de Oriente... aprieta el botón y el brazo se mueve.

Y el 20 de noviembre del mismo año, fallece don Francisco Franco y Bahamonde, jefe de Estado, de Gobierno y de todo lo de España...

—Arias Navarro—dijo Enrique—, sale en la tele llorando, diciendo: “Franco... buaaa... ha... buaaa... mueeertooo.... buaaaaa”—poniendo una voz épica para la historia e indescriptible. (Imaginaros simplemente a Enrique haciendo el niño llorón diciendo “Franco ha muerto”. Y ya está).

Y último tema de nuestra Historia para Selectividad, la Transición.

—No hizo nada el papá de Adrián por la transición... tampoco hizo nada en contra. Pasó como siempre—dijo Enrique—. Anarquistas quedaban Pally y dos o tres perdidos por ahí.

Ley de reforma política, sometida a referéndum por las cortes:

—El sí triunfó ampliamente. La opción del no, defendida solamente por el búnker, Cagiga y Alcolea, no más, obtuvo el 2% de los votos.

Y se legaliza el Partido Comunista, no el de las Tierras Vascas, sino el PCE del Santi Carrillo.

—Veis en la Calla de Gisbert la bandera roja—apuntó Enrique—, Dolón le dice a Pablo: “Mira, los californios se han trasladado ahí...”

Y sobre el GRAPO, no os creáis eso de que es el Grupo de Resistencia Antifascista de Primeros de Octubre, qué va, según Enrique, es...

Grupo Revolucionario Anti Palacios Obrero.

Y al día siguiente comenzaban las campañas políticas... Enrique se pone a contar cómo pegaban los carteles:

—...del Partido Carlista, pero detrás vienen los de Fuerza Nueva poniendo carteles, pero delante van los del PCE, que luego por la noche le paga a otro partido para que pegue sus carteles encima de los del Partido Carlista...

Y contemos una anécdota curiosa de finales de curso: tras la pizarra de cada clase queda un espacio hueco tapado con cristal que da al pasillo, de manera que todo lo que está tras la pizarra se ve desde fuera. Los de 2º B, el día 2 de junio, tienen puesto un extraño escaparate tras su pizarra, y todo se ve desde fuera: un borrador a 3€, un trozo arrugado de papel 10€... Enrique, tras consultar a los miembros del FRAP, Frente Revolucionario Anti Palacios, coge un papel, escribe literalmente: Noche loca con Palacios y lo pone al lado de un cartelito de precio 100€ que había suelto. Luego, en la clase, da a conocer la noticia y añade:

—Julio y yo vamos a medias... (y le dice a Pedreño lo siguiente). Imagínese, a un lado tema de Historia, al otro Sintaxis y Morfología... y si eso llamamos también a Reme.

Y último...

Mencionar que un día pasó algo con unas chavalas de cursos inferiores que según me informé estaban dando la vara a Pedreño y a Palacios, creo que también estaba Carlos Gallego, de la otra clase, y por ello Enrique le dijo a Pedreño:

—¡¡¡ES USTED UN PEDERASSSTRA!!!—así mismo, con esa R ahí en medio y todo. Y más cosas interesantes al margen de las clases, le dijo a Palacios:

—¡Tienen dinero (los banqueros, aclaro) hasta para comprarse a Antoñita! (según me enteré era un muñeco inflable, pero no estoy seguro...).

Y aquella vez en que dijo:

—El señor Del Palacio también se aprende la temperatra y grado de humedad que había aquel día en la calle... (por ahí en la Guerra de la Independencia contra los franceses).

Y esto, queridos amigos, ha sido todo un memorial, un recital de sartas y tonterías dichas por Enrique de este nuestro antiguo colegio en 2º de Bachillerato, durante el curso 2003 – 2004 en la clase de 2º A. Luego vete a saber las sucesivas tonterías que habrán dicho Julio, Cristóbal, Lola, José Damián, Reme y Chuchi (y Juan Antonio, que llegó a mitad del curso). Estoas son los demás profesores, que también citaré. Son más cortos, no hay nada que temer... Sólo añadiré una cosa de nuestro director, don Bartolomé, que explicando un día de cómo iba a ser la PAU, o Selectividad, nos decía:

—Si queréis alegar alguna minusvalía, no digáis: “Es que mi hermano dice que soy subnormal profundo”, porque no vale.

Digamos entre otras cosas que fue un curso de lo más entretenido. Hubiera sido el año perfecto para todos los que aprobamos de no ser por aquellos gilipuertas que pusieron cinco o seis bombas en los trenes de Madrid el 11 de Marzo, y que personalmente yo sigo sin saber quién dio la orden de atentar, ya que al señor ZP se le puso de las narices el cerrar la comisión de investigación abierta para la ocasión. Como decía Enrique: “España va bien, dice el del bigote”. Actualmente, digamos que vamos de culo hacia una porca miseria que nos merecemos por los votos de la mayoría de los españoles a esta gente. Próximos profesores de Historia en años venideros podrán contar esta barbarie, lo que hizo González, lo que después hizo Aznar y luego del 14 – M deshizo ZP, y en fin, todo lo que pueda seguir pasando de aquí a que nuestros profesores se jubilen. Yo, sobre política, mejor en este post no opino porque puedo llenar páginas de chuminadas que ha hecho este Gobierno. En definitiva, yo no sé qué hará Julio sin Martín McFly, sin Vigo Mortensen, sin Charles Bronson, sin Jack Sparrow, sin Jammal Ahl Jammal, sin Warren y sin otros simpáticos personajes... algún día, si pongo lo del célebre profesor Julio Cervantes, lo entenderéis...

En fin señores, que Javier Gómez, el de La Unión, el pueblo ese de chabolas y analfabetos (si no gobernara el alcalde socialista igual seríamos otros), se despide hasta quizá dentro de bastante tiempo, porque los profesores de la Universidad no hacen ni ganas de comer. Se llegan a echar de menos a algunos. Pero como se dice, que la vida sigue, que yo me largo y Santas Pascuas.

Un placer haberos contado todas estas, llamémoslas, “chuminadas”.

Javier Gómez, 2º A de Bachillerato, Maristas, Promoción de 1986, curso académico 2003 – 2004.

5 comentarios:

indalito dijo...

Recordando los tiempos del instituto, mmmm..., creo que te estás haciendo mayor...

Javi dijo...

No es recordar porque sí,e es que el tío que nos daba historia era para partirse... y digo de verdad que es una lástima no poder poner aquí su tono de voz, porque más de uno se descojonaba (con perdón)

Isidoro dijo...

Menudo hijo de puta ese Enrique.
Pero bueno, como conmigo no se mete, pues le río mucho las gracias y me lo paso chachi.

Anónimo dijo...

wenas, he descubierto tu pagina por casualidad... ahora nos toca a otros sufrir las bromas de Enrique... pero ciertamente son entretenidas XD. Cabe destacar que parece ser que el tiempo no pasa para él, porque parece que no ha cambiado desde entonces... ha sido divertido poder leer antiguas aventuras del gran enrique... pos nada, simplemnte me aburria y algo tenia que hacer... muchos besos

Anónimo dijo...

That's a great story. Waiting for more. » »