miércoles, 6 de septiembre de 2006

EPISODIO 46: EL PARTIDAZO DEL AÑO.

Somos grandes. Somos únicos. Somos los mejores. Somos la envidia del mundo. Somos... ¡somos unos mataos, eso es lo que somos!

A los tres días de planchar a Grecia en la final del mundial de baloncesto, llegan cuatro tíos vestidos de verde (de una selección de fútbol que dice ser Irlanda del Norte) y nos meten tres goles, teniendo nosotros la posesión del balón todo el puñetero partido.
¿Qué pasa aquí? Que esto no funciona. ¡Esto no va, no marcha, hay que poner pilas a esta birria de equipo, a esta panda de... ¿futbolistas?, a estos malos que jugando contra una panda de caracoles se les escaparían por velocidad!
¿No es para llevarse las manos a la cabeza, Míster?
Y es que hay un culpable único para todo esto. El señor Luis Aragonés, el Sabio de las Fortalezas o como narices lo llamen. Gente de fútbol. Me convoca siempre a los mismos. A los mismos que nunca ganan, eso está claro. ¡Mira que hay jugadores en España! ¡Joaquín, no ha ido, Morientes tampoco, De la Peña no le he visto el pelo, Vicente tampoco le he visto por ninguna parte, y Helguera tampoco estaba! ¿Se puede saber en qué narices está pensando nuestro sabio seleccionador de fútbol? ¿Se puede saber a dónde narices quiere llevar a este equipo? ¡Yo, cuando la casca la bombilla voy y me compro una que funcione! ¡Pues esto es igual, hay que tener más luces! No podemos llevar siempre a los mismos tíos que pierden y pierden, y pierden y vuelven a perder y yo me cawen la madre que los parió porque vuelven a perder, ¡¡¡contra Irlanda del Norte!!!

¡Aragonés, tienes dos opciones y deberían dártelas ahora mismo! Una, irte de la Selección y largarte a un templo budista en el Himalaya para meditar, o dos, cambiar a todo este equipo de inútiles que ni corren ni dan palo al agua. ¡¡Pero tú te crees, tener más del 60% de posesión y perder CONTRA IRLANDA DEL NORTE!!

Ay por Dios que me va a dar un colapso.

Que sí, asumámoslo, somos campeones del mundo o de Europa en todo. Menos, claro está, en fútbol.

Hay que jorobarse...