miércoles, 21 de abril de 2010

Y luego se encuentran a un bebé tirado en la basura y se llevan las manos a la cabeza

Pues sí. Hoy va el tema de la cosa esta antiabortista. No es porque yo esté en contra de matar a un ser vivo que, según algunos, no es un ser humano (a lo mejor es una lagartija o quizá martensita, ¿quién sabe?). Es porque me llamó la atención el detalle que vi en el último libro de la saga Crepúsculo (de Stephenie meyer).

Vamos a ver, la cosa es así. Y cuidado que hay un spoiler como una catedral...

Vampiro guay se casa con humana, se van de viaje, hacen lo que tienen que hacer y la chavala se queda embarazada. Al enterarse de la clase de híbrido malévolo que Bella Swan lleva en su vientre, Edward Cullen decide regresar a la casa paterna. Casa en la que prácticamente todo el mundo opina que Bella debería abortar de inmediato, porque la cosa que lleva en sus entrañas podría acabar con su vida. Únicamente la rubia de bote, Rosalie, se muestra en contra de la opinión de su familia.

Aquí entra el tema ese de: "¿Pero y si la madre está en peligro?"
En el caso que nos ocupa, efectivamente, la madre está en peligro. Pero es que a ella le importaba un comino morirse. De todas formas, tampoco es que fuera a morirse del todo. Se quedó en no - muerta.

Al final el engendro medio vampiro - medio humano nace, ciertamente con terribles consecuencias para la madre, que podría haber muerto.

¿A qué viene todo esto?, quizá os preguntaréis, oh lectores. Pues a que matar fetos está mal, simplemente. Si algunos hubieran abortado ahora mismo España podría tener un presidente decente, tal vez. Pero es ese guiño de Stephenie Meyer el que me llamó la atención. No tiene nada de mensaje oculto ni subliminal y está ahí, en "Amanecer", para todo el que le quiera prestar atención. "Me da igual que mi hijo sea lo que sea, me da lo mismo porque lo voy a tener igual". Moraleja.

Así que tomen nota.

Abortar está maaaaal.

Luego algunos ven un bebé tirado en la basura y, sean proabortistas o no, se llevan las manos a la cabeza. Cuánta hipocresía junta.