jueves, 26 de abril de 2007

Episodio 128. Vendía "costo del gueno ha chabale rollaos".

Hay un montón de cretinos sin igual en el mundo. Por muchos que crees haber visto a lo largo de tu vida, siempre hay algún imbécil que nos sorprende con algo que jamás en tu larga vida habrías soñado con haber visto, ni siquiera, como diría Toro Sentado, en antepasados espíritus.


La estupidez profunda de algunos personajes que habitan en este santo país nuestro es sublime, enorme, grandiosa. Ya os estáis pensando algunos que me refiero a Zapatero. No, señor, ¡también hay gente más tonta que Zapatero en el mundo, por mucho que cueste creerlo! Zapatero, lo que le pasa es que no piensa antes de hablar y por eso dice cosas contradictorias a veces. Pero esto que me he encontrado en el periódico gratuito Qué! raya la más sonora estupidez del ser humano.


Lo que pone ahí no se entiende, a continuación lo explico al detalle: se ve un texto y una especie de plano. El texto lo he leído a duras penas y decía lo siguiente. Cito textualmente. Abstenerse Canard, por favor, que le da un soponcio aquí mismo:

Costo del gueno.
Vendo costo de guena calídas ha chabale rollao y no venir lo menore.
Esperar al lao de la bentana de detras de mi casa y en lo banco de asentarse.
No llamar la atension o no su vendo na.
Podei silvar o llamarme y sargo po la bentana. Me llamo Marcos.
Vale 20 uros una barrita ta bien. Planos

Vemos dibujos donde se ven las calles colindantes, los bancos de “asentarse” rodeados en círculo y a mano derecha el “tituto”, según el julai este.

Que sí, hombre, que sí, vender droga es ilegal, pero es que esto es de subnormalidad profunda. Pasó esto, no lo he dicho, en Badalona. El tipo vendía “costo del gueno” y lo anunciaba en carteles como esos, llenos de faltas, donde, pásmense ustedes, amigos lectores, se especificaba todo sobre su vida en particular. Ya lo han podido comprobar, ustedes mismos, señores.

La policía, como es lógico, no tuvo ningún problema para detenerle debido a las pistas que encontró en un santiamén.

En primer lugar, el plano que salía del “tituto” indicaba a las claras hasta dónde llegar. La plaza con los bancos fue realmente determinante.

En segundo lugar, para encontrarle uno no tenía más que acercarse a la ventana. Porque claro, “silvar y sargo po la bentana”. Hay que echarle.

En tercer lugar, por si faltaban pistas, “me llamo Marcos”. Esto era por si la policía tenía algún problema para detener al susodicho. También explicaba en los carteles cómo se llamaba.

Vamos, que no me negarán, oh lectores, que es algo realmente impresionante. Digno de un merluzo soberano, digno de un mastuerzo impresionante, digno de un julai de categoría superior, digno de un pedazo de imbécil soberbio y digno del más profundo de los subnormales que habitan en la faz de la Tierra.

Así que, señores traficantes, ya saben ustedes. Tengan cuidado a la hora de vender sus ilegales cosas y productos varios. No se me anuncien en carteles diciendo dónde viven y hasta cómo se llaman porque lo más probable es que llegue la policía, se ponga en “los bancos de asentarse” y... en fin.

Porque he visto estupideces en mi vida pero ésta se lleva el primer premio.

Un aplauso para Marcos.

Macho, en serio. Te lo has currao.