martes, 7 de agosto de 2007

Crónicas Veraniegas 7. Donde se cuenta la que armó el Sheriff por una bombilla que todos creíamos fundida cuando sólo estaba aflojada...

Corrían los principios del verano cuando el Sheriff pidió a nuestro portero Manolo, el que está en el chiringuito poniéndose morado a cerveza a todas horas, que aflojara una bombilla de una farola que quedaba justamente debajo de su casa. Dicha bombilla estaba fundida, me pensaba yo hasta hoy. Resulta que no. El tío le había dicho a Manolo que la aflojara porque en su casa le molestaba la luz, al señor policía municipal. Y porque además la señora del Sheriff había dicho que los servicios sociales habían dicho no se qué de lo mala que era la luz esa.

El caso es que quien debería haberse quejado tal vez debiera haber sido Antonio, o su señora, Mª Carmen, los propietarios del bajo. Digo yo que molesta más la bombillita en el bajo que en el primero.

Pues nada, que viene el Sheriff y dice esto, y ahora, que es dos de agosto, fecha de redacción de estas líneas, que no de publicación, resulta que el presidente de la urbanización llama a un tipo para que vaya arreglando las farolas, que hay una fundida, otra que se enciende y se apaga cuando le da la gana, y otra que está apagada (la de debajo del Sheriff, que a fin de cuentas es justo debajo de nuestro piso, también; el Sheriff vive por debajo de mí, en la misma escalera).

¿Qué es lo que ha pasado? Pues que el Sheriff ya ha puesto el grito en el cielo. ¿Quién se ha quejado de las farolas?, pregunta el tipo. Y entonces ha saltado mi señora madre a la señora del Sheriff. “Pues yo quiero que esté encendida”. Y la señora del Sheriff se la ha montado también a la señora Fina, del primero B, justamente al lado, con quien tantos dulces momentos ha vivido. No, no es una ironía. Eran íntimas amigas... No sé qué ha pasado, yo sé que la del primero B tenía un cabreo de tres pares de narices.

Pero Andrés, hombre, ¿qué pasa, que no tuviste ya bastante con el número de la piscina? ¿No tuviste bastante con mentir tan descaradamente aquel año sobre una entrada que le había hecho a Paco, el médico, el de la escalera 7, en la playa, jugando al fútbol, diciendo que casi lo lisio cuando le di a la pelota? Pero qué mentiroso y qué malo que ereeees, Andrés. Qué malo. Malo, como Cándido, Malo. Te piensas que eres el presidente de esta nuestra comunidad, y no, esos tiempos de gloria pasaron ya, hombre, Sheriff, modérate un poco.

Y va la señora del Sheriff y le dice a mi madre que igual que las farolas (pero qué tendrá que ver esto con las farolas, señora, por favor...) la urbanización está sucia. ¿Y quién tiene la culpa de que la urbanización esté sucia?, pregunta del millón. Y va la señora del Sheriff y contesta que el presidente. Tócate las narices, el presidente es quien tiene que limpiar. No es el conserje, no, es el presidente.

Digo yo, ahora ya sé por qué a la gente le gusta tanto esta urbanización. Es como Aquí no hay quien viva, pero a lo bestia.

Bueno... Que así está el tema por estos lares. Que este tío sigue igual. No cambiará, no, qué va, ahora como tiene que trabajar, el hombre, se va por la noche y deja a la mujer y a los niños solos en casa. Bueno, los niños están en la calle dando por saco hasta las tantas, y eso a los que tienen que madrugar al día siguiente les fastidia. Doy fe.

Es que manda narices. Ni los del 13 de marzo.

5 comentarios:

Alex dijo...

Javi, tu dónde veraneas ¿en Hawaii VI o en Mirador de Montepinar? Porque el policia local ese está zumbado.

Por favor, el apodo de "Sheriff" sólo se lo merece un tipo como Manel Comas, no ese mentecato de munipa que tenéis

Albert ´de Caro dijo...

Paseando "lentamente" como suelo pues rápido "No se pa posible"; es fácil advertir detalles que a otros pasan desapercibidos.

También es cierto: Que desde la Atalaya, Mirador, Torre vigía... y con tiempo suelen aprenderse ciertas cosas. Ya lo decía Pemán hablando de S. Ignacio: "Unos ojos de carbón que tanto a mirar afinan, que más que ver adivinan de penetrantes qwue son".

Con paso lento y fugaz a un tiempo por ese rincón de HAWAII VI Cartagenero, cada año se aprenden más cosas.

"Malo es conocerse" dicen... Que Bueno es conocerse replico yo.

SALUTE.

Anónimo dijo...

qViva Estafo!!!
Otro año que hemos ido y hemos vuelto de este Hawaii IV o de Esta nuestra comunidad...y no se xq xo ya no me sorprende na de na de lo que ocurra JaJaJa creo q el Hawaii IV debe ser como el Triángulo de las Bermundas!!!
Entre los besugos, los padres de las criaturas, los vecinos moscones, y nosotros que no nos quedamos atras....y el leveche claro está que duerme de noche!!esta comunidad cada dia tiene más pinta de manicomio. QDias aquellos en los que a las 6 de la tarde oiamos..."¡¡¡¡Álvaro súbete a comer el bocata de mortadela o bajo y te subo de los pelos!!!" pobre Negrito a lo qHa tenido que llegar...Comprobar que los únicos normales en este Hawaii somos los sectores hermanales mas Aitana. Y qpodemos decir de UNGENIO QHOMBRE QHOMBRE!!!!y de Perico ¬¬ o era Pedrito yo que seeee!!! uFfF Lo dicho cada año me sorprendo menos...
El año que viene más y mejor (eso creo) y si al señor sheriff le molesta la luz...oiga cómprese un antifaz y duerma feliz o es que se cree que ami no me molestan los vecinos curiosos a eso de las 4 de la tarde...JaJaJa
Xcierto Javi hice el bizcocho de tu madre...QUÉ DESASTREEEEEEEEEE!!!Tengo que llamarla para contárselo...Xcierto Harry Potter VII q gran libro pobre Harry!! JaJaJa
Besines desde los calurosos agostos de Madrid. Bea
Adió

Anónimo dijo...

xq pongo Hawaii IV si es Hawaii VI?? JaJaJa

Javi dijo...

Ah que has hecho el bizcocho...

Bien, bien... lo contaré a mi madre debidamente...

Por cierto, que el Negrito se fue, Eugenio (Ungenio) volvió el otro día a las 7 de la mañana de juerga (lo sé porque tuve que levantarme para ir al curro... sí, me he puesto a currar del aburrimiento terrible que padezco), y bueno... pues eso.

Saludos a Ciudad Real después del terremoto de 5'1 y saludos a Madrid con lo del bizcocho.

PD. No digas "pobre harry" que empiezo a pensar que Rowling ha cumplido sus amenazas. He empezado a leerme el séptimo. Menudo follón.