lunes, 11 de diciembre de 2006

EPISODIO 71. EL ALFIL NEGRO VIII. Rafael Vera Reloaded.

Pues fíjense en las cosas que uno puede llegar a ver. No tenía bastante este sujeto con llevarse todos los cuartos en un determinado año del gobierno de Felipe González.
Ahora resulta que este tipo sabía de antemano que iban a detener a los islamistas. ¿Por qué ese interés, Rafita, en detener islamistas? ¿Acaso querías desviar la atención? (Ya estamos, que sí, que todo lo que dice ese medio es mentira, cohone, que ya lo sé... a mí que me cuentas, lo denuncias y punto).
Cuántas cosas son ya: una furgoneta que no es tal, una mochila que es falsa, los informes falsos del ácido bórico, las autopsias de los tipos de Leganés sin hacer (apareciendo informes sospechosos por ahí escondidos), ¡y ahora aparece Rafael Sacacuartos Vera para que nos enteremos de esta cosa tan atroz!
Resultaba que Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura, le puso un despacho a este tío, y un teléfono seguro por si el suyo estaba pinchado o similar; fue desde estas posiciones desde las que Rafael Vera tuvo las santas narices de llamar diciendo que se iban a detener a islamistas.
Pero, señores, digo y señalo, que también desde este despacho fue desde donde se empezó a movilizar a las poblaciones progres de bien para que espontáneamente fueran a manifestarse en día de la jornada de reflexión a las puertas de las sedes del PP. Chulo el tío, ¿eh?
Ahora, que si todo esto es mentira y demás, siempre puede venir uno y llevar a Pedro J (o en este caso a Casimiro García Abadillo, que es el que lo ha escrito) a los tribunales. Ya las pruebas se encargan ellos de ponerlas para demostrar que es todo cierto.
Está José Antonio Abellán esperando que Lissavetzky desmienta que no es cierto lo que dijeron sobre los mundiales de baloncesto, y esperando se va a quedar, porque cuando algo es mentira y no hay pruebas, en mentira se queda.
Y cuando algo es verdad y hay pruebas, como en el caso de Rafael Vera, no nos quepa ninguna duda: la verdad acabará por imponerse, como estamos viendo que, poco a poco, ya empieza a imponerse, a veces con más claridad, a veces con menos. Pero toda la basura, tarde o temprano, como ya anuncié en su día, saldrá a flote. Y ningún progre podrá hacer nada para impedirlo.
Porque las pruebas, pruebas son.